“1932: QUERIDO CARLITOS”

 Por Guadalupe Rosa Aballe
17 de julio de 2003

INTRODUCCIÓN

Muy poco se conoce acerca de la actividad de Carlos Gardel durante los primeros meses del año 1932 por la sencilla razón de que el querido cantor se había tomado un tiempo para descansar. El 28 de octubre de 1931 viajó a Europa a bordo del “Conte Rosso”1 y hasta mayo de 1932 tenemos en su vida un paréntesis del cual poco se sabe con exactitud qué es lo que hizo. Tanta oscuridad hay sobre este período de su vida como interés por conocer aún más detalles acerca de su largo noviazgo con Isabel Martínez del Valle, una joven que conoció hacia 1920 y que estuvo vinculado con ella hasta 1934, año en que se produjo la ruptura definitiva.

En el presente trabajo se intentará dar un poco de luz en el conocimiento de la relación debido a que a comienzos de 1932, Isabel también se hallaba en Europa, precisamente en Milán (Italia) tomando clases de canto.  Se conservan aún una serie de cartas, que en la actualidad son propiedad del importante coleccionista y estudioso gardeliano, Hamlet Peluso2 a través de las cuales se pueden vislumbrar algunos aspectos de esta famosa relación y sus vivencias en el año 1932.

Esta pareja comenzó bien pero terminó en forma drástica, con un Carlos Gardel muy firme, dispuesto a todo para llegar a un punto final, un punto final que desde hacía tiempo deseaba poner a una situación que lo agobiaba.

Sus inicios no fueron malos pues existen cartas y fotografías dedicadas de Carlos a Isabel escritas con mucho amor  y cariño, por lo tanto, no se puede poner en tela de juicio que los primeros años de su relación hayan sido tan conflictivos como los que siguieron. Porque algo sucedió, el amor que Gardel había creído sentir, con el tiempo cedió paso a un deseo anhelante de interrumpir el noviazgo y terminar para siempre con Isabelita.  No le resultó una tarea fácil:  cada vez que los intentaba, se enfrentaba a conflictos agotadores, la resistencia de la muchacha, de su familia y de algunos amigos en común. Varias veces se vio inmerso en ese trance, compelido a mantener un vínculo sentimental contra su voluntad hasta llegar a la separación definitiva en 1934.

Carlitos con Isabel y familiares de ella. Cuando todo andaba bien.

A través de las cartas escritas por Isabel en 1932, podemos deducir que la relación Gardel – Martínez del Valle para esas fechas ya no era el noviazgo idílico que la misma Isabel se empeñó en difundir con posterioridad al fallecimiento del cantor.

Los continuos pedidos de ayuda económica por parte de la joven (y de otros miembros de su familia), el poco tiempo que pasaban juntos, pudieron contribuir al cambio de sentimientos en Gardel y su posterior distanciamiento.

          Retrocedamos unos cuantos años, hasta 1931, momento en que Isabel del Valle se encontraba en Milán para estudiar canto e iniciemos nuestro recorrido.

 

DESDE MILÁN 

“El me mandó a estudiar a Italia... Yo estudiaba y él estaba en Francia... Él me hablaba todos los días y cada quince días, si no había trabajo, venía a verme y a ver cómo seguía estudiando.  Y me decía estudiá bien, porque mañana fallo yo y vas vos adelante...” declararía Isabel en una oportunidad.3 Y si bien es cierto que ella cursaba en Milán sus estudios mientras Gardel se hallaba en Francia, no lo es tanto el hecho de que él la llamara todo los días, la visitara tan seguido o la alentara a seguir con sus estudios.  Más bien se  podría sugerir lo contrario.

El 7 de diciembre de 19314 Isabel le escribe desde Milán a su “queridito Carlitos” acusando recibo de haber recibido una carta suya. La felicita efusivamente por el éxito de sus películas a la vez que anhela verlo aunque sea “por una semana” ya que él le había anunciado que hasta febrero no trabajaría.

“Tengo unas ganas de verte que no te podés imaginar” escribió Isabel.  Se percibe que se sentía sola, se queja de no hallarse del todo bien de salud a causa de una “principio de bronquitis” que le había hecho tomar muchos remedios.  Le reprocha a Gardel sus pedidos para que ella haga “economía” fundamentando su queja diciendo que si él estuviera allí se volvería loco por todo lo que había que pagar.  También en su misiva da cuenta del progreso de sus estudios, se la ve entusiasmada y con deseos de continuar.  Gardel no compartía el optimismo de ella y evidentemente le aconsejó que dejara, idea que no congeniaba con las aspiraciones de Isabel: “de lo que me decís que cantantes hay muchos, ya lo sé pero vos sabés que uno se destaca del otro, por ejemplo vos sos uno, no es verdad?”.  Ella tenía la secreta aspiración de llegar a ser alguien en el mundo del canto. 

Isabel Martínez del Valle

En la carta hay espacios para lamentos, no se sentía tomada en cuenta por él, al menos no como ella quería, se muestra celosa de una foto que Carlos se sacó con Gloria Guzmán, le protesta que “cada muerte de obispo me llevabas al cine” y le recuerda que para el 10 de enero cumplirían 12 años  que ella estaba con él5.  Anhelaba para ese día estrenar un regalo que supuestamente Gardel le había prometido pocos años atrás:  una cruz; ya que “si tuviste para un auto bien podés tener para hacerle un regalo a tu gorda después de tanto tiempo”.  Culmina pidiéndole que la llame por teléfono “que quiero sentir tu voz, se buenito, porque vos escribís muy poco”.

 

NOTICIAS DE ESPAÑA

Isabel tenía familia en España, precisamente en Lugo (Galicia).  Uno de los objetivos de la joven y su madre (ella no había viajado a Europa sola) era visitar a una abuela a quien hacía años que no veían.

 Antes de viajar a tierras gallegas, Isabel y su madre pasaron un tiempo en Madrid, hospedándose en el hotel Nueva York, sito en la avenida Eduardo Dato Nº 4 de la capital española.  Como no podía haber sido de otra manera, todo el viaje había sido financiado por Carlos Gardel.  En la carta que envía desde Madrid comienza Isabel diciéndole “me da vergüenza pedirte tanto pero es que yo saqué mal la cuenta” y a continuación detalla una gran lista describiendo en qué empleó el dinero que Carlos le había mandado, con una insólita reflexión: viajaba en segunda clase, lo “más barato” para no hacerle gastar, aunque no “en tercera” pues alguien podría verla y... Gardel pasaría vergüenza”.

En Madrid ella se había encontrado con Josep Samitier (el conocido jugador del Barcelona, de gran amistad con Carlitos).  El jugador escribió una recomendación dirigida al gerente del Hotel Gran Vía diciendo que las señoras (obviamente Isabel y su madre) eran familiares suyos y que, por lo tanto, agradecería se les dieran ventajas y comodidades.  Isabel tomó la carta pero no fue al Gran Vía, aunque le dejó creer a Samitier que sí lo haría, en cambio adjuntó la nota del futbolista a la carta que le envió a Gardel relatándole el episodio, quedando a la espera de un nuevo giro de dinero por parte del cantor para poder viajar a Lugo y así ver al resto de su familia.

Fotografía que Gardel dedicó a su novia.

 

ABUSOS DE CONFIANZA 

La generosidad de Gardel era digna de nota y todos la conocían.  Mientras su novia había viajado desde Madrid a Lugo, Carlitos se encontró con la desagradable sorpresa de recibir una carta de Concepción Martínez del Valle, hermana de Isabel (que por entonces se encontraba en Milán), con un pedido de 2000.- liras alegando falta de dinero por la muerte de su suegro y sugiriendo no le dijera nada a Isabel.  Aunque Concepción saludó con “un fuerte abrazo, tu sincera cuñadita”, Gardel no accedió al pedido y no le envió dinero alguno.7

Nota gráfica acerca de Concepción del Valle aparecida en Tribuna Libre 1 de octubre de 1936 (archivo del teatro Cervantes)

           Una vez en Lugo, Isabel se instaló en el Hotel Mendez Núñez de su primo8 y telegrafió a Gardel informándole que su abuela estaba mejor para luego enviar una carta manifestando que la anciana de 82 años9 había declinado nuevamente.  Por otro lado, Pierotti10 había ideado que Gardel y su novia se encontraran en alguna estación que le quedara cómoda a ambos e Isabel le recuerda este hecho al Zorzal.

Ella conocía bien a Gardel y sabía cómo tocar su fina sensibilidad para que él no lamentara el dinero que le había facilitado:  “es una pobre viejita que no la veré más, ya ves la edad y además la enfermedad que tiene, vos sabés que si fuera para pasear estáte seguro que tu gorda no te pediría un centavo”11 .  insiste en que la conoce desde hace doce años “ya sabés que por no molestarte en pedirte, que fui muchas veces con las medias corridas.  Por eso viejito mío no tenés que gritarme porque lo que has hecho es una de las cosas más grandes que un hombre puede hacer”.

Ante tantos abusos económicos, se comprende perfectamente el cansancio de Gardel frente a la situación; cansancio que reflejó Defino en un importante comentario mucho más tarde12 .

Cinco días después, Isabel despacha una nueva carta.  Pierotti le había informado que Gardel estaba en Londres13 y que recién a fines de febrero iría a Milán.  A ella no le agradó la idea debido que de Lugo a Milán tenía tres días de viaje y ella no estaba en condiciones de realizarlo por su salud.  Se la ve ansiosa por verlo dos o tres días; si bien él se hacía cargo económicamente de ella, a la joven no le bastaba:  quería su compañía, “ya ves, estamos tan cerca y nos vemos cada año”.  Una vez más Defino tendría razón14.

Debería esperar aún más Isabel.  De regreso a Milán, no se equivocó al protestar por su salud pues tuvo que recurrir a un médico15 , afiebrada y con un fuerte catarro, Isabel parecía no mejorar.  Y el eterno problema económico del que Gardel tenía que hacerse cargo:  un tío le prestó a Isabelita 600 pesetas para viajar y ella asumió el compromiso de devolverlas.  Claro que recurrió a Gardel para saldar su deuda y le escribe.  Presintiendo que a Carlos no le iba a hacer ninguna gracia la idea insiste que fue “para ver a una pobre vieja que no la veré más” refiriéndose a su abuela.  A la vez, exige un regalo para su santo y cumpleaños16, un solitario que una mujer vendía a 3300.- liras y que, según ella valía 10000.- (lo había hecho tasar).  Llegó a sugerirle que le convenía regalarle ese solitario en lugar de una plaqueta que le costaría más cara.

 

HAY QUE PAGAR 

El encuentro se dio en los primeros días de abril de 1932.  No hace falta recalcar que surgió entre ellos el tema de las famosas 600 pesetas que Isabel le debía a su tío.  Por la carta que Isabel le envió al cantor con posterioridad a su encuentro con él17, nos enteramos que ella empleó el dinero que Gardel le dio, en otra cosa:  unos anillos, un vestido y comunicaciones telefónicas. 

Gardel con Isabel en Italia, comienzos de 1932.

           El tío le pidió que le enviara, aunque fuera la mitad de la cantidad que le prestó porque su abuelita seguía mal. Ella recurre a Gardel diciéndole que le que diera esa mitad y le pide que no se enoje.  (Uno no puede dejar de preguntarse por qué Gardel debía hacerse cargo de las deudas que su novia contraía con su tío).

             A mediados de abril Gardel tenía pensado ir a París para comenzar a trabajar y así se lo hace saber a Isabel (ella aprovecha para decirle que tenía deseos de conocer París18).  Otra vez insiste en su correspondencia con la deuda y su tío “vos gastás tantas veces en cosas que no te son útiles hacé este favor que es para una pobre vieja que está enferma” (nueva apelación al buen corazón de Carlos Gardel); y una curiosa frase “que si se debe hay que pagar, no?”

Isabelita en su juventud 

Gardel acabó enviándole el dinero para que ella afronte su deuda con el tío.  “Tu mujercita que te adora”, vivió a expensas de él sabiendo perfectamente cómo manipular la situación a su beneficio.

 

REFLEXIÓN FINAL

En la correspondencia de Isabel se pueden percibir varias constantes:  protestas, porque no se veían seguido; esperanza de que esa situación acabe pronto; soledad y deseos de estar con él, anhelos de que la llamara o escribiera con más asiduidad; hay también expresiones de cariño, siempre le reitera que lo quiere, que lo espera; que algún día “su querido Carlitos” no se separaría más de ella.

Pero hay otra cara también:  los pedidos constantes de dinero, regalos y ayuda económica, esas exigencias habrían agotado la paciencia del hombre más generoso.

Hemos desarrollado un aspecto poco conocido de nuestro máximo intérprete del tango que ayuda a comprender las palabras que escribió Armando Defino en 1934:

“Recibí cuatro líneas con protestas de amor y otras tonterías.  Pero mi resolución es inquebrantable.  Preferiría no ganar un solo peso que volver a tratar con esa gente.  Todo lo que vos sabés queda en pie:  se acabaron las subvenciones mensuales y bajo ningún concepto debes darle un centavo más... haceme el favor de ir abriéndote poco a poco de esa gente y no aceptes comentarios ni ruegos.”19

Año 1933. Último encuentro.

REFERENCIAS

1.     Morena, Miguel Ángel:  Historia artística de Carlos Gardel, pág. 141 4 edición, Buenos Aires, Ed. Corregidor.

2.     A cuya generosa y atenta autorización debo yo la realización del presente ensayo, ya que me permitió utilizar como fuente del mismo estas valiosas cartas.  Toda la correspondencia citada pertenece a su colección particular.

3.     El Día, Montevideo, 1º de febrero de 1981.

4.     Carta con fecha 7 de diciembre de 1931

5.     Si los cálculos de Isabel no estaban errados, su conocimiento con Gardel databa desde el 10 de enero de 1920.  Difícilmente una mujer enamorada se equivoque en fechas de esta naturaleza.

6.     Carta con fecha 14 de febrero de 1932.

7.     Carta de Concepción Martínez del Valle, fechada en Milán el 19 de febrero de 1932.  Se alojaba en Vía Lidoli, 17. Isabel acabó enterándose y se alegró que Gardel no le enviara dinero porque “me hizo sufrir bastante referente a vos”. Es posible que Concepción no hubiese visto con buenos ojos la relación de su hermana con el cantor.  Isabel llegó al extremo de pedirle a Gardel que le comprara un solitario para “darle bronca a Concep porque ella dice que de vos no vio nunca que me hicieses un regalo que valga la pena” y agrega que en sus cartas ponga que le va a hacer regalos “para que ella vea que vos me querés muchito” (carta fechada en Milán el 12 de marzo de 1932). Este roce persistiría a lo largo del tiempo.  Años después, en una entrevista Isabel dijo sobre su hermana: “no sabe usted cómo me quiere y cómo lo quería a Carlos, pero cuando lea esta nota se enojará conmigo.  Ella dice siempre que lo que pasó y está muerto no debe ser exhumado”.( Nuestro Tiempo, suplemento dominical de Tiempo Argentino, 15 de Julio de 1984).En otra ocasión Isabel declaró:  “yo tenía una cajita con cartas y ahí estaba la primera carta de Carlos y mi hermana las quemó... mi hermana me decía “esas son cosas del pasado...”( El Día de Montevideo, 1 de febrero de 1981).

8.     Carta con fecha 20 de febrero de 1932.

9.     Era la madre de la madre de Isabel.  Había nacido el 21 de febrero de 1850 y hacía veinte años que no veía a su hija.

10.  Representante de Carlos Gardel.. en todas las misivas Isabel envía un saludo a “Pierotti y señora”.

11.  Carta con fecha 20 de febrero de 1932.

12.  “Atado a lo que creyó un gran amor y que no le dio el descanso espiritual anhelado, le resultaba difícil deshacerse de esa mujer... eso que él creyó que era amor se convirtió en una exigencia de la cual Carlos quería librarse a toda costa... no se trataba sólo de la mujer sino de estar ligado a una familia”. (Defino, Armando “Carlos Gardel.  La verdad de una vida”, Bs. As. 1968 Pág. 65)

13.  Carta con fecha 25 de febrero de 1932.

14.  “Prácticamente él y ella no hacían vida en común”.  Defino, Armando Obra citada pág. 65.

15.  Carta con fecha 12 de marzo de 1932.

16.  Había nacido el 16 de marzo de 1907.

17.  Carta con fecha 12 de abril de 1932.  En ella Isabel dice haber estado “muy contenta” por los días que él estuvo con ella, pero que “ahora me encuentro muy sola”.


Nota: Este articulo fué publicado en la revista argentina "Todo es Historia" en la edición de junio de 2003 bajo el nombre "LA NOVIA DE GARDEL".

Publicado con permiso de Guadalupe Rosa Aballe, el 17 de julio de 2003
© Copyight 2003 por
Guadalupe Rosa Aballe
Todos Derechos Reservados


Gardel con Isabel en Italia, foto 1 - Gardel Gardel con Isabel en Italia, foto 2 - Isabel

Gardel con Isabel en Italia, comienzos de 1932.
Estas y otras fotos de arriba enviadas por Guadalupe Rosa Aballe.

  • Otros articulos públicados en "Todo es Historia" en la edición de junio de 2003:
    • Testigo privilegiado, por Jorge Luis Ángel Tosso. A mediados de la década del ’50, Toso conocío a Enrique Ruiz Daudet, uno del los coleccionistas mas conocidos de Gardel. He aquí su relato.


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Last update: July 17, 2003

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